2 de diciembre de 2012

Único, inigualable, perfecto, él

Es verdad, que rápido pasa el tiempo, apenas te das cuenta de cuántas hojas pueden caer a lo largo del año cuando las compartes con esa persona, no te importan las gotas de lluvia que puedan caer por tu rostro mojándote el vestido mientras estés a su lado. Él está ahí, mirándote, sonriéndote, diciéndote lo muchísimo que te quiere y sus infinitas ganas de pasar toda su vida contigo, y las tuyas, que no son pocas. Y aunque te pasas el día mirándole, no te cansas, estás segura de que podrías pasarte así para siempre, porque te encanta, te vuelve loca cada uno de sus gestos, de sus bromas, de sus miradas, de sus mordiscos, te vuelve loca él. No lo cambiarías por nadie, porque es esa parte de tu corazón que siempre ha estado esperando a que alguien la llene, y llegó él, llenándola por completo, es esa excepción que cofirma la regla, es ese "buenos días princesa" que siempre has deseado, es ese que te emociona con sus mensajes, ese que te extasia con sus besos, es ese al que abrazarías hasta el último de vuestros alientos, y más allá, agarrados de la mano, sin separse ni un milímetro, ni un segundo. Es ese "siempre", el de verdad.

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